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martes, 18 de septiembre de 2012

100 preguntas basicas sobre ciencia

¿Hay de verdad oro en el océano?


Sí, claro. ¿Por qué no lo va a haber?
El agua de lluvia corre y se filtra constantemente por las tierras resecas en su camino de vuelta hacia el océano, y al hacerlo disuelve un poco de todos los materiales que empapa y atraviesa. Al final es poca la cantidad disuelta y además hay sustancias que son menos solubles que otras. A lo cual hay que añadir que algunas, después de llegar al océano, se hunden hasta el fondo del mar.
Sin embargo, al cabo de los miles y miles de millones de años que lleva existiendo el océano es tanta la cantidad de materiales disueltos que se han vertido en el agua, que verdaderamente hay grandes cantidades de cada elemento en los compuestos mezclados con las moléculas de agua del mar.
Aproximadamente un 3,25 por 100 del mar es materia sólida disuelta; y en total, contando todo, hay 330.000.000 millas cúbicas (1,4 1018 metros cúbicos) de agua marina, que pesan aproximadamente 1,5 trillones de toneladas. Si separáramos del agua del mar todas las materias sólidas, obtendríamos un peso total de 50.000 billones (50.000.000.000.000.000) de toneladas. Claro está que más de las tres cuartas partes de la materia sólida es sal ordinaria, pero en el cuarto restante hay un poco de todo.
Por ejemplo, hay suficientes compuestos de magnesio para dar un total de 1.900.000.000.000.000 (1.900 billones) de toneladas de ese metal. Con esta reserva oceánica tendríamos para mucho tiempo, sobre todo porque lo que extrajésemos y usásemos iría a parar de nuevo, en último término, al océano.
Pero ocurre que el magnesio no está repartido de manera discontinua, con ricas bolsas aquí y allá (como sucede con los minerales terrestres). El hecho de que esté repartido uniformemente por todo el océano significa que, aun trabajando con un rendimiento perfecto, tendríamos que extraer magnesio de 950 litros de agua marina para obtener un kilo. Hoy día hay ya métodos para hacerlo económicamente, pudiendo obtenerse magnesio en cantidades cualesquiera de manera rentable.
Otro elemento que se halla presente en el agua marina en cantidades grandes es el bromo (un pariente del cloro, pero menos común). El mar contiene compuestos disueltos que arrojarían un total de 100 billones (100.000.000.000.000) de toneladas de bromo. Equivale aproximadamente a un veinteavo de la reserva de magnesio, con lo cual habría que despojar de su contenido a una cantidad de agua veinte veces mayor —unos 19.000 litros, con rendimiento perfecto— para obtener un kilo de bromo. También en este caso se puede trabajar con rentabilidad, y de hecho el mar es uno de los principales proveedores de bromo del mundo.
Un tercer pariente del cloro y del bromo es el yodo. A escala mundial escasea más que ellos, y en el océano se halla presente en cantidades mil veces menores que el bromo. El total asciende a 86.000 millones de toneladas, lo cual suena a mucho, pero equivale sólo a un kilo por cada 20 millones de litros de agua. Es demasiado poco para que su extracción directa resulte rentable, pero, por suerte, las algas marinas se encargan de extraer el yodo por nosotros y sus cenizas proporcionan cantidades importantes de este elemento.
Lo cual nos lleva al oro. La cantidad total de oro que hay en el agua del mar oscila entre los 6 y los 12 millones de toneladas. Si hubiese dado esta cifra al principio del artículo, habría sonado a muchísimo. ¡Por lo menos 6 millones de toneladas! ¡Qué barbaridad!
Pero a estas alturas veréis que no es mucho. Para extraer un solo kilo de oro habría que escudriñar de 130 a 270 mil millones de litros, lo cual costaría mucho más que un kilo de oro. Así que el oro se deja en el océano.

domingo, 27 de mayo de 2012

Midnight in Paris




Gil (OwenWilson) se encuentra en París con su prometida, Inez (RachelMcAdams) y sus suegros. Escritor idealista y soñador, fantasea con el encanto de la Ciudad de la Luz en los años 20, la época que le habría gustado vivir y saborear. 

Creo que es la primera película de Woody Allen, en la que puedo decir abiertamente que me ha encantado sin encontrarle ningún pero a la situación
Es una gran comedia en la que nos deja pensar que debemos aceptar el mundo en el que nos ha tocado vivir, sin pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, hay que aceptarse tal y como somos, pero no significa que nos conformemos con lo mínimo que nos ofrezcan.

Si que es cierto que puede perder cierta fuerza cuando ha avanzado un poco la película, pero enseguida vuelve a retomarla, los diálogos de Allen, nunca dejan indiferente al espectador y sobre todo la ingenuidad y sencillez que nos da el protagonista, es lo que llena de magia la escena en cada momento.

Los mejores momentos sin duda, cuando las celebridades de la Edad de Oro están reunidas en los bares, atendiendo a sus conversaciones y hechos, hacen sentir que al final, todos somos iguales en algún momento de nuestra vida.